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_Woauu!!!    Paty, que afortunada!! De donde sacaste al  muchachote  que se está asoleando en  tu  alberca?

_ Ahhhh  es Danilo, mi ahijado, está por graduarse este año, le  sortearon las prácticas universitarias en esta ciudad, así que me acompañará un par de meses.

_  Y esa novedad?  Pensé  que te incomodaban las visitas que se extendían por más de una semana

_Pues sí, pero es el hijo de una buena amiga que me ayudó mucho cuando vivía en provincia, y  ahora que estoy  en posibilidades de extenderle la mano, no puedo portarme desagradecida; además mi ahijado es un buen chico, hace los mandados  y da mantenimiento en la casa, así que quien sabe  y hasta termine extrañándolo cuando se vaya.

_De seguro amiga , de seguro, siempre se extraña a una persona tan  servicial,  en todo caso me alegro mucho de  que al fin  alguien  pueda encargarse de tu “mantenimiento” , digo… del mantenimiento de tu casa…..

_Jajaja, Marlene tu siempre de mal pensada,  En fin, me  alegra que se quede una temporada,  no habíamos tenido mucho contacto últimamente pero nos estamos acoplando  bien.

_ Acoplando? mmmmm    no me digas que  entre ustedes ya…

_Entre nosotros nada!  Ya  te dije que es  mi ahijado, y por si fuera  poco el muchacho hasta podría ser mi hijo

_Bahh, tu hijo….de cuando acá la edad es un impedimento para darse un gustito

_y dale con lo mismo, hoy sí que estas pesada no?

_Perdona  amiga, perdona, pero me  enerva que quieras seguir sola, ya es hora de que superes tu  divorcio,  se fue!!, se largo con otra y qué!! , da dos chirlazos al pasado y disfruta que solo se tiene una vida.

Me quedé pensativa, había algo de razón en las palabras de mi amiga, mi marido se había ido  llevándose mis ganas de volver a ilusionarme; me marcó tanto el hijo de puta, que ni siquiera se me antojaba  sentir el roce de otro cuerpo en mi piel.

Parece extraño pero me acostumbré a vivir sin sexo, en más de cinco  años nadie volvió a hundir mi  colchón, ni a volcar su apetito en mi cuerpo.  No es que aun  amara a mi ex y mucho menos que le esperara, sino que simplemente no se me antojaba compañía bajo el riesgo de ser lastimada nuevamente.

Mi refugio era mi trabajo,  la familia,  unas pocas amistades de los viejos tiempos y un cachorrito que consentía como al hijo que nunca tuve, pero claro, no estaba dispuesta a reconocer   que a veces la soledad duele, así que en voz casi inaudible murmuré:

_No exageres… aunque no lo entiendas a mi modo soy feliz

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26 septiembre, 2012

Todo nació de una fantasía. Marta me atraía como a todos los tíos de la oficina pero las posibilidades de éxito eran más bien pocas y no era porque fuera veinte años más joven que yo sino que ella me tenía como su protector y yo mismo me consideraba y ejercía de tal, para mí Marta era como ‘hija’. Sin embargo, su cuerpo delicioso, su cara preciosa y su carácter divertido la habían convertido en eso: protagonista de mis fantasías sin esperanza alguna de que se hicieran realidad.

Pasábamos mucho tiempo juntos, y no solo trabajando, por lo que había pocos secretos de ella que yo no conociera. Sabía que la relación con su marido no era perfecta lo cual no me extrañaba nada porque él era un gañan y Marta, aunque al entrar a trabajar con nosotros es verdad que era un poco basta, con el tiempo se había ‘civilizado’. Era habitual que Marta se quedara con el grupo a tomar una copa al salir del trabajo, una o varias, a veces tantas que la tuve que llevar a casa porque no estaba en condiciones de conducir.

Un viernes a la noche se quedó más tiempo del habitual porque su marido estaría fuera todo el fin de semana. Además de sola estaba algo borracha, la situación ideal para que cualquier desaprensivo se la intentara ligar pero yo era un caballero… un estúpido caballero.

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A pesar de ser más de las 9 de la noche, aún no había oscurecido cuando Pascual se cruzó en la escalera de su domicilio con Chema, uno de los hijos adolescentes los vecinos del 1º, iba totalmente cargado y seguido de cerca por Clara, su esposa. Se cruzó con el muchacho sin apenas verlo, absorto como estaba en sus meditaciones.

Pascual nunca fue un portento en ninguna de las facetas comunes para un ser humano, ni a nivel físico ni a nivel intelectual. Pasó la educación básica por los pelos, aunque le gustaba leer. Su 1,72 mts. llevaba acarreado algo de sobrepeso, sus piernas resultaban desproporcionadamente cortas, al igual que su hombría, que no sobrepasaba los 16 ctms.

Clara tenía la misma altura que su actual marido y al igual que él acarreaba cierto sobrepeso. Tenia las caderas anchas y el busto pequeño. No era atractiva, pero su voz era tan cálida que resultaba casi hipnótica. Ella misma se sorprendía de haber encontrado por fin un buen hombre, desde su divorcio, hacía ya 10 años, que no había dado pie con bola en sus relaciones. Todo el mundo parecía querer aprovecharse de su bondad.

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Mi mujer pervirtiendo al geriatrico 1

Me llamo Alicia, tengo 46 años y trabajo en un geriatrico o residencia de ancianos de alto standing. Estoy casada con Julio de 44 años, que trabaja en una inmobiliaria de administrativo. Tenemos una hija de 22, Ana que estudio ATS y se hizo militar. Esta destinada en Oriente Medio con las fuerzas de paz ejerciendo de sanitaria, la vemos poco pero nos mantenemos en contacto por mail y videoconferencias.

Asi que llegue a casa un dia, despues de la jornada laboral y le dije a mi marido que teniamos que hablar. Me miro con cara medio de sorpresa, medio de miedo. .- Malo -dijo.

¿Que ocurre? ¿Quieres separarte de mi? ¿Has encontrado a otro? ¿ Le ha pasado algo a Ana?

.- Nada de eso. Es complicado.

.- ¿Que es complicado? Entonces me puse a llorar. Mi marido me abrazo y mientras me acariciaba la cabeza, me dijo.

.- Tranquila, respira hondo y explicamelo todo. Lo solucionaremos juntos.

.- Es por mi trabajo en el geriatrico.

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15 agosto, 2012

El espejo reflejaba la imagen de una mujer, que en su madurez, conservaba la belleza y rotundidad de un cuerpo bien proporcionado, pechos rotundos coronados de unos pezones grandes y muy apetecibles, caderas anchas, culo prieto y posicionado como si buscara pelea constantemente, era una de sus armas de mujer, los hombres se volvían locos cuando conseguían posar sus labios sobre la tersa piel de su trasero.

- Hoy ha sido un día muy excitante – , pensaba Carmiña mientras se desmaquillaba, desnuda frente al espejo, antes de meterse en la cama.

Había empezado el día, con una llamada de su amigo Oscar, para quedar esa tarde en la cafetería, donde solían verse. Ella ya sabia donde terminarían la tarde, en un pequeño hotel cercano a la playa, donde ambos dejaban correr su imaginación y desarrollaban sus fantasías eróticas.

Aquella tarde había sido, especialmente morbosa y ella aún sentía, en sus piernas, la sensación de laxitud que provocan los varios orgasmos que había sentido.

- Si fuera creyente, lo de esta tarde, sería motivo de interminables rosarios de penitencia….jajajaja……- recordaba Carmiña, sonriendo y haciendo volar sus recuerdos a los tiempos del colegio de monjas donde se desarrollo su infancia.

Se le venia a la memoria, como le temblaban las piernas, cada vez que tenía que salir a recitar esas lecciones.

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