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Como contaba en el anterior relato, Susana había estado toda la tarde con ellos en la piscina, jugando al billar y preparando la cena. Estaba cada vez más borracha, y yo seguía con la piel roja del sol. Lo cierto es que durante la cena la cosa no mejoró mucho. Todos seguían haciendo juegos subiditos de tono con mi novia, aprovechando que ella estaba borracha y es muy inocentona (como ya conté en el anterior relato).

 

Cuando terminamos de cenar, el socorrista echó un vistazo a mi enrojecido torso y me llevó preocupado a la enfermería, que era un pequeño edificio donde había una litera y poco más. Me echó un poco de crema hidratante en la espalda (que no estaba quemada) y me dijo:

 

-Por seguridad, te voy a recomendar que te quedes esta noche en la cama.

 

-Pero si no eres médico. –repliqué.

 

-Bueno, soy el socorrista, mi misión es cuidar de la gente. –dijo exagerando.

 

-Claro, y quién cuida de mi novia, con lo borracha que la habéis puesto?

 

-No te preocupes. Yo lo haré. –y acto seguido desapareció por la puerta, cerrando con llave tras él. Me acababa de dejar encerrado.

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23 octubre, 2012

No supe qué decirte. calle, pero estaba excitado. Muy excitado, pero no quería que tú lo supieras.

- ¿Te gusta?

- Sí, mi amor.

- ¿Das tu visto bueno?

-  Claro.

- De todas formas sabes que no necesito tu permiso para hacerte cornudo, ¿verdad?

- Lo sé, amor mío.

- Te lo dejé muy claro en nuestra noche de bodas.

- Lo sé.

- Fuiste cornudo la primera noche de nuestro matrimonio y lo sigues siendo. Te soy fiel y cumplo lo que te prometí.

- Lo sé, amor mío.

- ¿Cuánto tiempos llevas sin correrte, mi querido cornudo?

- Tres meses, mi amor.

- Pues esta vez te dejaré que te corras, si te portas bien y el Ama que te cogerá a su cargo me dice que has sido bueno. Un buen cornudo.

- Gracias, amor mío.

- Ahora ve y publica el anuncio.

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27 septiembre, 2012

Hola a todos, antes de nada gracias por la buena acogida de mis relatos, espero que esta historia real que me ha sucedido os siga gustando. No se muy bien en que categoría poner este relato, creo que en infidelidad es lo más que se acerca a la realidad.

Tras volver de pasar unos días con mis amigas de la playa (relato anterior), mi novio me dio mucho cariño y más cositas, fueron unos días bastante moviditos, tenía ganas de hacer sexo a todas horas, yo quería olvidarme un poco de lo sucedido en Málaga, mi encuentro sexual con Rober, mi lío con el Vasco pero de lo que no me podía quitar de la cabeza era de Mery, me gusto muchísimo el polvo que nos pegamos, tenía muchas dudas de lo que me pasaba, debe ser que seré Bisexual pero no me atrevía a contárselo a nadie lo que me sucedía, me daba reparo.

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6 agosto, 2012

Hacía mucho tiempo que no me encontraba tan satisfecha “sexualmente hablando”, Abel resulto ser un hombre muy amable y considerado, además de un extraordinario amante, con una peculiaridad que para mí representó algo muy importante, mientras cerca ya del mediodía estaba rota y descansando recordé lo sucedido desde que entramos en el pequeño apartamento, que había alquilado según me dijo en principio por un mes.

Con una delicadeza extrema me ayudo a sacarme la rebeca que llevaba, la primavera ya estaba ahí pero las mañanas eran algo frescas aún, al hacerlo aprovecho para besarme suavemente en el cuello, eso es algo que me encanta y tal como estaba detrás de mí me rodeo con sus fuertes brazos por la cintura pero sin apretarme hacia sí, de forma que fui yo quien se dejó vencer para notar “todo” su cuerpo pegado al mío, fue cuando sus manos comenzaron a acariciarme primero el vientre al tiempo que besaba y mordisqueaba levemente una oreja, note como me estaba mojando por momentos, era algo tan dulce.

Después prosiguió besándome un hombro y para ello retiro un poco el vestido, note como se apartaba un poco de mí, lo justo para bajarme la cremallera de la espalda y con sus dedos acariciaba mi columna mientras llegaba besando hasta la nuca, eso me acabó de crispar y no estaba segura de poder aguantar mucho más, lentamente fue bajándome el vestido que quedo en la cintura.

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